MI IDENTIDAD CULINARIA




Según Anne Marie Hocquenghem, la riqueza de la comida costeña es su origen prehispánico. Porque sus poblaciones del Bajo y Alto Piura, y parte del Chira, son indígenas que han conservado toda la tradición culinaria de sus antepasados. En cambio en la sierra, poblados en su mayoría por los españoles, sus platos son hechos a base de verduras, sopas, y son de origen español.
Una bandera blanca colgada en alguna puerta es la señal que indica al transeúnte dónde hay un 'chicherío' o 'picantería' que expenda éstas. Ellas son toda una institución, sobre todo en Catacaos y en Chulucanas. Allí se vende, además, tamales, cabrito, chancho, cebiches, sopas de pata de toro, secos, el claro, y la chicha, etc.
Las viviendas de los campesinos bajopiuranos tienen, generalmente, piso de tierra, paredes de barro y caña, y un techo sostenido por horquetas de algarrobo que usualmente componen su estructura. Estas casas son muy amplias y constan de tres ambientes: una sala grande, en cuya parte central está la taberna de chicha; la cocina y el corral.
Es frecuente observar por las carreteras 'cholitas' piuranas con sus ollas de comida, y que generalmente están sobrepuestas en la carreta de un burro o en la cocina de leña y carbón. Acostumbran a vender cebiche de pescado de río, pescado frito, con granos de choclo de maíz frito, yucas, cabrito, entre otros platos. Ellas, por una jarra de chicha, obsequian un 'piqueo'; son hablantinas, sus vestidos son hasta las rodillas, usan mantel, llevan trenza, y tienen el acento piurano y cada vez que se sorprenden emiten un 'gua'.

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